sábado, 13 de mayo de 2017

SPIDER-MAN: LOS APÓCRIFOS MEXICANOS


Sólo tres meses después de que Spider-Man viera la luz por vez primera en USA (y unos seis años antes de que llegara a España de la mano de la Editorial Vértice), la mexicana La Prensa inició su publicación en el país azteca. No en vano, bien puede vanagloriarse de haber sido la primera editorial del mundo que editó al personaje en lengua española. La colección se llamó allí El Sorprendente Hombre Araña.

Sus ejemplares eran bastante fieles al original, es decir, formato grapa, tamaño comicbook, 28 páginas a color, periodicidad mensual, respeto por la cronología, papel aceptable, precio asequible... una edición, en principio, bastante digna. ¿No os parece?

Hasta ahí, todo normal (o así hubiera sido, de haber respetado esas directrices durante los 185 números ordinarios, más 6 extras que llegarían a aparecer a lo largo de una década). Lamentablemente, no sería ese el caso.

Primero, porque mientras en USA la colección era bimestral, al menos en sus números iniciales, en México ya entró como mensual. Y si a eso le sumamos que en vista del enorme éxito que resultó pronto la convirtieron en quincenal, y luego en semanal, no costará mucho entender que pronto se quedaron sin material inédito norteamericano.

Un inconveniente que tratarían de solventar inicialmente incluyendo en la cabecera materiales provenientes de Tales to Astonish y Avengers. Pero como ni así daban abasto, no tardaron demasiado en "cruzar la línea", es decir: ¡crear historias desde cero con manufactura puramente mexicana!

Esto sucedió a partir del número 123. Tras ese número, empezaron a despacharse historietas realizadas por artistas autóctonos, imitando (cuando no copiando directamente) el estilo de autores tales como Steve Ditko, John RomitaNeal Adams o Gil Kane, entre otros. También, desde entonces, casi todas las portadas fueron realizadas por dibujantes mexicanos, casi siempre muy inferiores a las de sus homólogos del norte.

Como La Prensa no acreditaba a sus artistas, se desconocen los nombres de todos los involucrados en la confección de estas historietas apócrifas. Sí se sabe que el dibujante principal de las mismas fue José Luis Durán, reemplazado en algunas ocasiones por Roberto Avila. Pero probablemente no fueran los únicos.

Existe bastante controversia acerca de si Marvel sabía (y de algún modo consentía) esto. Hay quien dice que sí, y hay quien dice que no. Yo tengo mis dudas (independientemente de que en los ejemplares apócrifos siguiera apareciendo aquello en letra pequeña de "por autorización de Marvel Comics Group", exactamente igual que aparecía en los "oficiales").

¿La calidad de estos apócrifos? Pues más bien pobre. Con historias autoconclusivas y facilonas, a la par que sumamente moralistas y aleccionadoras, centradas casi siempre en los mismos tópicos recurrentes (invasiones alienígenas, cavernícolas gigantes, viajes por el tiempo, futuros postapocalípticos...), con escasa trascendencia en la vida privada de Parker y sus secundarios, y explotando al máximo las poses sensuales y sugerentes de las féminas (especialmente de Gwen Stacy), sobretodo en las portadas.

Marcianitos y sensualiad, la tónica determinante de estos episodios...
En total, fueron 44 episodios apócrifos, que se alternaron (de manera salteada) con los originales. Sin duda, una verdadera rareza que a día de hoy más de uno atesorará con auténtica avidez.

1 comentario:

  1. la basura de unos, el tesoro de otros. Un claro ejemplo de lo raro que es aveces el mundo del coleccionismo

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